Hablar de RSE en el seno de la Universidad, es hablar de un cambio positivo de toda la sociedad". A Alberto Barbieri.
ENTREVISTA A ALBERTO BARBIERI
Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA
REDUNIRSE ha entrevistado al Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Prof. Dr. Alberto E. Barbieri, uno de los impulsores de la Responsabilidad Social Empresarial y de la Cooperación Interuniversitaria para promover su enseñanza.
¿Por qué cree Usted que la RSE es importante para la Universidad?
El mundo está atravesando un cambio y desde las universidades tenemos que acompañar ese cambio para aprovechar las oportunidades que esto conlleva. La cosmovisión de una economía separada de la ética se mantuvo firmemente por muchos años, y las universidades se amoldaron a ese modelo. Hoy, queremos devolverle a la Universidad el rol de orientadora social por excelencia, y sacarla del rol de institución orientada por un único modelo. La universidad debe explorar la diversidad, debe investigar y ofrecer posibilidades. Hablar de Responsabilidad Social en el seno de la Universidad, es hablar de un cambio positivo de todos los actores de la sociedad.
¿Qué cuestiones se tuvieron en cuenta para promover la RSE en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA?
En primer lugar, hay que tener en cuenta que hablar de la Facultad de Ciencias Económicas es hablar de sesenta mil alumnos y más de cuatro mil profesores. La comunidad académica de esta Casa supera en número la de muchas universidades de la Región Iberoamericana.
Cuando asumí el cargo de Decano, quise que el sello de la gestión tuviera esta orientación. En estos casi cuatro años, puedo decir que instalamos la temática en el seno de nuestra comunidad académica. ¿Cómo hicimos? Lo primero fue organizar un mega Congreso de RSE, Universidad y Desarrollo, en conjunto con la Universidad Rey Juan Carlos y con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y de la Dirección Regional del PNUD. Este Congreso, que presidió Bernardo Kliksberg, tenía tres objetivos: sensibilizarnos respecto de este tema, instalar el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (CENARSECS), y comenzar a explorar posibilidades de una acción conjunta de varias universidades de toda la Región.
El CENARSECS se constituyó como una excelente plataforma para trabajar la temática desde los distintos aspectos de la misión universitaria – investigación, docencia, extensión -. Hoy podemos decir que el Centro es un referente indiscutible de la temática a nivel nacional y, a nivel internacional, ostenta la coordinación técnica de la Red Iberoamericana de Universidades por la RSE.
A su vez, desde la Secretaría de Bienestar Estudiantil impulsamos el Programa de Voluntariado Universitario, que busca fortalecer el vínculo entre la comunidad académica y nuestra sociedad a través de una serie de actividades llevadas a cabo por estudiantes, graduados, docentes y no docentes de FCE, por ejemplo en la Oficina de Asistencia Integral a ONGs, micros y pequeñas empresas, actividades comunitarias, el Museo de la Deuda Externa, y la Promoción de los Derechos Humanos.
¿De qué manera el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social ocupa los distintos aspectos de la misión universitaria?
Desde allí se impulsan una enorme cantidad de proyectos en alianza con distintas organizaciones de todos los sectores de la sociedad. Un claro ejemplo de actividad de extensión es el Programa de Promoción de la Responsabilidad Social para Estudiantes de Colegios Secundarios: docentes de esta Casa se acercan a la escuela media y, luego de un diagnóstico participativo de la institución, elaboran una actividad que contribuye a reflexionar sobre lo temas que más preocupan a los jóvenes. Como ejemplo de docencia, existe una cantidad de materias que están bajo la órbita del CENARSECS, como Gerencia Social para el Desarrollo Humano, los Seminarios de Integración y Aplicación orientados a RSE, etc. Con este mismo sentido hemos lanzado, una vez más bajo el liderazgo del Dr. Kliksberg, el Premio Amartya Sen con el objetivo de formar en ética aplicada al desarrollo, a los 100 jóvenes más sobresalientes de la Facultad. Estos 100 jóvenes profesionales están incorporando estratégicamente el tema ético en materias troncales de las carreras de esta Facultad. De este modo insertamos transversalmente esta temática.
¿Qué significa para esta Facultad ser la coordinación técnica de REDUNIRSE?
En primer lugar, es un orgullo muy grande, porque es un proyecto que vimos nacer y contribuimos a su nacimiento. En segundo lugar, significa es un gran esfuerzo sobretodo porque es una red joven y requiere de mucho trabajo para conseguir la adhesión de universidades de toda la Región. Es un gran esfuerzo que vale la pena. Desde un comienzo consideramos fundamental la creación de un ámbito donde podamos tratar este tema todos aquellos que conducimos, enseñamos y aprendemos en las universidades de los distintos países de Iberoamérica. Además de participar en esta red, participamos de muchas iniciativas que requieren de una estrategia de relaciones internacionales.
Entonces la Facultad cuenta con esa estrategia ¿es así?
Como Facultad, tenemos una clara estrategia de integración con las instituciones académicas más prestigiosas del mundo. Durante 2008, por ejemplo, en una iniciativa conjunta con la Embajada de la República Popular de China, fundamos el primer Instituto Confucio del Cono Sur en la Argentina*. Otro proyecto de investigación de alcance internacional es el OICAD (Observatorio para la Investigación y el Estudio de las Ciencias Aplicadas al Desarrollo y Gestión de Empresas y Organizaciones Iberoamericanas) con un trabajo conjunto con la Universidad Rey Juan Carlos de España, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Fundación Getulio Vargas de Brasil, entre otras.
martes, 15 de diciembre de 2009
ALGO DEBE CAMBIAR URGENTE
REFLEXIÓN
Algo debe cambiar urgente
Por Bernardo Kliksberg
Asesor principal para América Latina del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En el 2008 la humanidad tuvo la segunda mayor cosecha de toda su historia. Sin embargo, según denuncia un organismo internacional, Acción contra el Hambre, ese año murieron 5 millones de niños por hambre.
En el Día Mundial de la Alimentación que termina de cumplirse a pesar de los enormes avances tecnológicos en la producción de alimentos no hay mucho que festejar. 24.000 personas mueren de hambre por día en un mundo que puede generar alimentos para una población muy superior a la actual, el 75% son niños.
El número total de personas con hambre creció en un 9% en el último año, y es ahora un record, 1020 millones, uno cada 6,5 habitantes de planeta. El 20% de todos los niños del mundo está desnutrido.
El hambre mata madres a diario. Fallecen anualmente durante el embarazo o el parto, 500.000 madres, el 99% en países en desarrollo. Una causa es la anemia que las madres con recursos evitan sin problema ingiriendo tabletas de hierro. Cuestan muy poco pero las madres pobres no tienen para comprarlas.
Mueren por año 9 millones de niños menores de 5 años. De una tercera parte a la mitad por una de las consecuencias de la desnutrición, la diarrea.
¿Y por qué esta discrepancia enorme entre la capacidad de producción de alimentos, y tantas muertes por hambre?.
El tema de la alimentación no es sólo un problema de producción. Cuanto más alimentos se produzcan mejor, pero el tema central es hoy el de acceso a los mismos. En un mundo de groseras desigualdades como las llama la ONU, que hacen que las tres personas más ricas, tienen más que el producto bruto del 20% de la población del orbe, muy amplios sectores no tienen trabajo, ni ingresos, ni protección, para poder tener alimentos.
A ello se suma la especulación activa en ese mercado, y su fuerte concentración monopólica, que inciden en la contradicción aguda de que los pequeños agricultores con frecuencia padecen ellos mismos hambre.
América Latina es un caso de laboratorio de todo lo anterior.
Produce anualmente alimentos para 1.500 millones de personas, y uno de cada 6 niños sufre de desnutrición crónica. Los niños desnutridos suman 9 millones y los en riesgo de desnutrición otros 9 millones.
Por otra parte en una región donde la crisis está elevando a pobreza, muchas familias pobres recurren a la comida rapida, porque es más económica. Según lo advierte la Organización Panamericana de la Salud, está repleta de grasas ultra saturadas.
Generan obesidad en gran escala, envenena las arterias, y quita años de vida.
Según la FAO con 30.000 millones de dólares todos podrían comer en el mundo actual. Es muchísimo menos del 10% de lo que se lleva en asistencia a las entidades financieras cuyo mal manejo incidió fuertemente en la crisis actual.
Algo muy importante debe cambiar, y cuanto antes.
Algo debe cambiar urgente
Por Bernardo Kliksberg
Asesor principal para América Latina del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En el 2008 la humanidad tuvo la segunda mayor cosecha de toda su historia. Sin embargo, según denuncia un organismo internacional, Acción contra el Hambre, ese año murieron 5 millones de niños por hambre.
En el Día Mundial de la Alimentación que termina de cumplirse a pesar de los enormes avances tecnológicos en la producción de alimentos no hay mucho que festejar. 24.000 personas mueren de hambre por día en un mundo que puede generar alimentos para una población muy superior a la actual, el 75% son niños.
El número total de personas con hambre creció en un 9% en el último año, y es ahora un record, 1020 millones, uno cada 6,5 habitantes de planeta. El 20% de todos los niños del mundo está desnutrido.
El hambre mata madres a diario. Fallecen anualmente durante el embarazo o el parto, 500.000 madres, el 99% en países en desarrollo. Una causa es la anemia que las madres con recursos evitan sin problema ingiriendo tabletas de hierro. Cuestan muy poco pero las madres pobres no tienen para comprarlas.
Mueren por año 9 millones de niños menores de 5 años. De una tercera parte a la mitad por una de las consecuencias de la desnutrición, la diarrea.
¿Y por qué esta discrepancia enorme entre la capacidad de producción de alimentos, y tantas muertes por hambre?.
El tema de la alimentación no es sólo un problema de producción. Cuanto más alimentos se produzcan mejor, pero el tema central es hoy el de acceso a los mismos. En un mundo de groseras desigualdades como las llama la ONU, que hacen que las tres personas más ricas, tienen más que el producto bruto del 20% de la población del orbe, muy amplios sectores no tienen trabajo, ni ingresos, ni protección, para poder tener alimentos.
A ello se suma la especulación activa en ese mercado, y su fuerte concentración monopólica, que inciden en la contradicción aguda de que los pequeños agricultores con frecuencia padecen ellos mismos hambre.
América Latina es un caso de laboratorio de todo lo anterior.
Produce anualmente alimentos para 1.500 millones de personas, y uno de cada 6 niños sufre de desnutrición crónica. Los niños desnutridos suman 9 millones y los en riesgo de desnutrición otros 9 millones.
Por otra parte en una región donde la crisis está elevando a pobreza, muchas familias pobres recurren a la comida rapida, porque es más económica. Según lo advierte la Organización Panamericana de la Salud, está repleta de grasas ultra saturadas.
Generan obesidad en gran escala, envenena las arterias, y quita años de vida.
Según la FAO con 30.000 millones de dólares todos podrían comer en el mundo actual. Es muchísimo menos del 10% de lo que se lleva en asistencia a las entidades financieras cuyo mal manejo incidió fuertemente en la crisis actual.
Algo muy importante debe cambiar, y cuanto antes.
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